Las tropas quedaron a 3 kilómetros de la capital de Ucrania. Al mismo tiempo, al menos 11 civiles murieron durante bombardeos rusos sobre barrios residenciales de Jarkov. Putin exigió el reconocimiento de Crimea como territorio ruso y la desmilitarización de Ucrania para poner fin a la guerra.
Rusia mantuvo este lunes, en el quinto día de su invasión a Ucrania, el asedio sobre Kiev luego de que un convoy lograse avanzar 60 kilómetros en un día hasta quedar apenas a 3 kilómetros de la ciudad capital. Asimismo, intensificó su ataque sobre Mariupol y Jarkov, la segunda ciudad del país, con el resultado de varias bajas civiles, aun cuando en paralelo diplomáticos de las dos naciones mantenían la primera reunión en busca de una salida que frene el enfrentamiento bélico, mientras se multiplican y diversifican las sanciones a Moscú.
De acuerdo a imágenes satelitales, el ejército ruso movilizó una columna de 5 kilómetros de camiones y tanques que se encontraba a 60 kilómetros de Kiev hasta llegar a las puertas de la capital de Ucrania. Si bien aún no está clara la estrategia del gobierno ruso, se presume que pueda intensificar el cerco sobre la ciudad con el fin de provocar un desabastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad.
Sin embargo, la movilización de tropas también podría indicar un ataque a mayor escala de los que aún están coordinando los altos mandos del ejército ruso. En principio, distintas versiones indicaban que la posición del presidente ruso, Vladimir Putin, era la de implementar un Blitzkrieg, la táctica de guerra relámpago aplicada por el régimen nazi de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Desde el comienzo de la invasión, el gobierno de la Federación Rusa movilizó al menos el 50% de las tropas que había planificado movilizar.
En paralelo a la avanzada de este lunes, al menos 11 civiles murieron durante bombardeos rusos sobre barrios residenciales de Jarkov, cerca de la frontera rusa, mientras Kiev, la capital ucraniana, resistía algunos intentos de ocupación de madrugada, y por la mañana levantó el toque de queda.
“El enemigo ruso bombardea barrios residenciales” de Jarkov, escribió el gobernador regional Oleg Sinegubov en las redes sociales, en las que expresó: “A causa de los bombardeos, que se siguen produciendo, no podemos utilizar los servicios de rescate”. Detalló que “actualmente hay 11 muertos y decenas de heridos”, una situación a la que consideró “un crimen de guerra”.
Además, aviones rusos bombardearon la ciudad de Brovary, cerca de Kiev, poco después de que terminara la primera ronda de las negociaciones de paz bilaterales en la frontera de Bielorrusia.
La muerte de civiles profundizó la discusión sobre el ataque de Rusia a barrios residenciales, aunque Moscú insiste en su discurso de que solo tiene objetivos militares.
El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó en su aparición diaria ante los medios que los militares rusos “hacen todo lo posible” para “garantizar la seguridad de los civiles” y denunció que existen “grupos nacionalistas ucranianos que usan a la población civil como escudo humano”.
La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, afirmó hoy que desde el inicio de la invasión se registraron 102 civiles muertos, incluyendo siete niños, y advirtió que las cifras reales en el terreno pueden ser “considerablemente” más altas.
Por otra parte, las autoridades ucranianas afirmaron que los rusos intentaron varias veces durante la noche un asalto a la capital, Kiev, donde el toque de queda se levantó esta mañana, como estaba previsto.




