Un momento de alta complejidad se vivió durante la jornada de este sábado en las dependencias judiciales de la capital regional, luego de que un exmiembro de Gendarmería, actualmente bajo la medida cautelar de prisión preventiva, protagonizara un incidente mientras era custodiado para prestar declaración. El sujeto, procesado por un grave caso de femicidio frustrado, habría intentado desestabilizar el procedimiento de traslado, lo que activó las alarmas de los equipos de reacción.
El hecho ocurrió en los pasillos de tránsito interno del tribunal, donde el imputado habría mostrado una conducta agresiva y desafiante hacia el personal de servicio. La situación, aunque controlada rápidamente por los funcionarios de turno, generó una interrupción momentánea en la agenda de audiencias y obligó a una revisión de los protocolos de seguridad específicos para este caso, dada la experiencia del involucrado en tácticas de custodia.
Desde las instituciones encargadas del resguardo penal señalaron que este tipo de conductas buscan, en ocasiones, dilatar los procesos o probar la resistencia de los anillos de seguridad. “Nuestros equipos actuaron con la profesionalidad requerida para este tipo de perfiles, asegurando que el imputado llegara a su destino sin que la situación pasara a mayores, resguardando tanto su integridad como la de terceros”, indicaron fuentes ligadas al operativo.
El incidente ha sido reportado formalmente al tribunal correspondiente para que sea considerado dentro de los antecedentes del comportamiento del procesado durante el desarrollo de la causa.
Gravedad de los cargos
Cabe recordar que el exgendarme enfrenta una de las acusaciones más severas del código penal tras un violento episodio de agresión contra su expareja, hecho que conmocionó a la comunidad local hace algunos meses. La fiscalía ha mantenido una postura firme respecto a la peligrosidad del sujeto, argumento que se ve reforzado tras este reciente altercado en el recinto judicial.
Tras el incidente, el traslado se completó bajo una vigilancia reforzada, permitiendo que la diligencia judicial siguiera su curso, mientras que en el recinto penal se evalúan posibles sanciones administrativas adicionales por la conducta exhibida durante la salida.




