Parte de esta tarea comienza por conocer el propio cuerpo y advertir modificaciones que antes no estaban presentes, de manera de consultar oportunamente cuando sea necesario.
Paula Cabello, matrona y académica de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad de los Andes (Uandes), explica: “Conocer nuestras mamas es una forma de cuidar nuestra salud. No necesitamos ser expertas para identificar que algo ha cambiado, pero sí debemos saber cuándo consultar”
Claves para conocer tus mamas y reconocer cambios
Para favorecer ese autoconocimiento, la especialista entrega las siguientes recomendaciones.
- Conoce tus mamas: familiarízate con su forma, tamaño, textura y apariencia habitual. Observa si aparecen modificaciones en la piel, hundimientos o secreciones por el pezón
- Palpa tus mamas de manera ordenada: utiliza las yemas de los tres dedos centrales y realiza movimientos circulares, recorriendo toda la zona desde la clavícula hasta el surco submamario y desde el esternón hasta la región axilar. Puedes hacerlo durante la ducha o acostada
- No olvides revisar las axilas: observa y palpa suavemente esta área para identificar posibles nódulos o aumentos de volumen que antes no estaban presentes
- Considera el momento del mes: si menstruas, se recomienda realizar esta observación unos días después de finalizar el período, cuando las mamas suelen estar menos sensibles. Si ya no lo haces, puedes escoger un día determinado para mantener una revisión ordenada
- Reconoce las señales de alerta: consulta si detectas un bulto nuevo, secreción espontánea por el pezón, alteraciones persistentes en la piel, como enrojecimiento o aspecto de piel de naranja, o una retracción reciente del pezón que no desaparece
- Realiza tus mamografías cuando corresponda: es el principal examen para la detección temprana en mujeres sin síntomas. La edad de inicio y su frecuencia deben definirse en el control ginecológico anual con matrona o ginecólogo, aunque habitualmente se recomienda desde los 40 años
- Conoce tus antecedentes familiares: si existen casos de cáncer de mama u ovario, especialmente en la madre, abuela o hermanas, es importante comunicarlo al equipo de salud para ajustar los controles de acuerdo con el riesgo individual
¿Por qué el autoexamen no reemplaza la mamografía?
La académica de la Uandes enfatiza que observar y palpar las mamas tiene como objetivo principal favorecer el autoconocimiento. “El autoexamen mamario no reemplaza la mamografía ni ha demostrado reducir por sí solo la mortalidad por cáncer de mama, pero conocer nuestras mamas puede ayudarnos a identificar cambios y consultar oportunamente”, precisa.
Cabello agrega que solo el 30% de los cánceres de mama presenta síntomas en etapas tempranas, por lo que recalca la importancia de mantener los controles correspondientes. En ese sentido, recuerda que la mamografía es la herramienta más eficaz para detectar la enfermedad precozmente.
La prevención también considera los hábitos cotidianos. Mantener una alimentación saludable, realizar actividad física regularmente, evitar el tabaco y reducir o, idealmente, eliminar el consumo de alcohol son medidas que, según la experta, contribuyen a disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

